Madres de la Plaza de Mayo: las locas más cuerdas

Las Locas Más Cuerdas

El pasado 30 de abril de 2007 se conmemoró el 30º aniversario de la primera ronda de las Madres de Plaza de Mayo. Un ejemplo de lucha que vence a los voceros de la desmemoria. Un símbolo internacional que a 30 años obliga a reflexionar y a homenajear.
Todo aquello que guarda la historia internacional no pierde vigencia. Los años y las desapariciones físicas no borrarán nunca los hechos objetivos. Es justamente esa objetividad la que fabrica admiradores y detractores. Y, además, es gracias a hechos objetivos cómo se logra la categoría de indiscutible reduciendo a cero cualquier negación que pretendan hacer vendedores y compradores de la historia cambiada.
Los 30 años del nacimiento de las Madres de Plaza de Mayo, conmemorados el pasado 30 de abril, son mucho más que un cumpleaños. Se trata de mucho más que del recuerdo de una primera ronda. Es, por lejos, bastante más que la lucha por sus hijos desaparecidos. Significa la vigencia de la lucha y un compromiso ineludible por los derechos humanos y el mantenimiento vivo de la memoria que aún guarda el genocidio que, si bien logró victorias en el plano político y económico, no ha podido borrar de la historia el horror, ni ha logrado salir inmune a la superficie social. Que la Dictadura Militar esté presente en el peor de los recuerdos de un significativo sector social se debe, en gran medida, a estas “Locas de la Plaza”. Nunca una locura ha sido tan cuerda.
Que la Argentina sea el país más destacado por su lucha contra el terrorismo de Estado que unió a la mayoría de los países latinoamericanos en las décadas del ´60 y ´70, no tiene que ver justamente con los laureles que supieron conseguir los gobernantes de la democracia. Muy por el contrario, tiene más que ver con esas rondas que se dieron en medio de un clima que nada tenía de cálido.
Pocos argumentos quedan para los defensores del instinto maternal, cuando chocan ante el hecho de que un grupo de Madres, mucho menos de treinta mil, salieron a la calle enfrentando represiones y desapariciones en sus filas. Se puede ser madre, se puede sufrir por la situación de los hijos, pero nada de esto garantiza ser una Madre de Plaza de Mayo.
Estar presente en la Plaza más importante del país, haber logrado el reconocimiento de numerosos artistas que se acercaron a la conmemoración y haberse convertido en las “Madres de la Plaza, que el pueblo abraza” es el fruto que dio a luz luego del parto más difícil y de la gestación más larga.
Tener que referirse a las Madres de Plaza de Mayo es convivir con el orgullo de verlas viejitas, pero nunca cansadas ni vencidas, con la emoción de estar ahí presente junto a ellas, poder escucharlas y felicitarlas; pero, también es la convivencia con el dolor de una existencia que nunca debió llegarles. Las Madres de Plaza de Mayo fueron engendradas por el crimen organizado, que en nombre de la Reorganización Nacional, implementó el exterminio de una generación que sigue haciéndose presente en cada lucha. Hablar de Madres es también hoy hablar de Abuelas; en principio porque la vida y el tiempo las ha puesto en ese lugar y, además, porque han demostrado que la lucha es también por la identidad. Recuperando nietos que fueron apropiados durante su nacimiento en cautiverio, gracias al brillante trabajo de investigación que los ha devuelto a sus familias originarias.
Una lucha que continúa y que se sostiene fundamentalmente por un motivo: la firme convicción de que no basta con denunciar las atrocidades cometidas y echarse a llorar, sino que hace falta una lucha que se reconozca a sí misma. Nadie se reconoce a sí mismo sin identidad. Y ahí están las Abuelas recuperando identidades.
Ante tanto consumo tóxico de productos publicitados y programas narcotizantes, fue verdaderamente emocionante ser parte de la multitud que celebró con la Madres, el pasado 30 de abril. Una Plaza que sonrió al sentirse abrigada por la unidad de distintas generaciones que se juntaron. Una heterogeneidad de edades que comparten un compromiso. Niños, cuyos padres son hijos de la Dictadura. Abuelos que vivieron esas épocas y aunque el tiempo quiera retirarlos de sus actividades, se niegan a jubilarse de las ideas. Adolescentes que se acercaron junto a sus padres sobrevivientes. Jóvenes, cuya única vinculación con aquel horror es el rechazo y el repudio.
Militantes y ex militantes políticos, fundamentalmente de partidos de izquierda y otros organismos de derechos humanos, que se acercaban a charlar con ellas y recordaban históricos momentos cuando juntos, ya en democracia, les arrojaban gases, les cortaban la luz y ahí estaban las madres poniendo el cuerpo. Una jornada en donde los treinta mil desaparecidos estuvieron más presentes que nunca; porque contradiciendo a la ciencia, ellos dieron vida a las Madres. Ellos, como han expresado las propias palabras de las Madres, “enseñaron el camino”. Ellos, a los que la Argentina todavía les debe la Patria Socialista, por la que vivieron y murieron, dijeron presente. Ellos que, parafraseando al Che Guevara pusieron en boca de sus madres que “la única lucha que se pierde es la que se abandona”. Ellos también estuvieron en la Plaza.
Pasaron 30 años. Pasaron muchos momentos y represiones. Pocos hombres y mujeres han sido los que han estado desde el comienzo y el archivo de la historia ya les hizo un lugar (aunque muchos de ellos no hayan sido mencionados en al acto). La Justicia es esquiva. Todo indica que la gran mayoría de los represores morirá librándose de la cárcel. Pero no estarán libres de la efusividad con que cada uno grita y salta para no ser militar.
La Justicia y sus hombres de honor que pronunciaron frases célebres para la democracia documentalista, han sido otrora especialistas en rechazar Hábeas Corpus para los detenidos por El Proceso de exterminio. Los pañuelos blancos, se ennegrecen cada vez que alguien dice hoy ser uno de sus hijos pero que, en su momento prefirió negarse a defender a sus hermanos, pudiendo hacerlo y jamás ha dado una sola vuelta cuando hubo que hacerlo. Pequeños detalles que son necesarios tener en cuenta, más aún cuando desde un atril de discursos se manifiesta el interés de recordar el pasado y mantener viva la memoria.
El modelo buscado por el sistema fue alcanzado y se sostiene diariamente. Pero ha demostrado ineficacia para estandarizar las ideas. No han podido enloquecer a las Madres. A esas que ya no bailan solas. A esas Madres que hacen que a toda persona con sangre en las venas y corazón vivo, se les erice la piel al escucharlas. Las mismas que logran que cualquier artista pase a segundo plano y que éstos, sabiéndolo, no puedan rechazar su invitación. Mujeres especiales. Seres humanos que han llegado a la inmortalidad. Que han demostrado que los modelos políticos pueden imponerse pero el triunfo es parcial. No se ha logrado inventar la vacuna contra la rebeldía, ni instalar la pasividad total. Eso se debe a las Madres y eso también se debe a los hijos revolucionarios que han logrado trasladar su lucha a los pocos hombres y mujeres que ellas saben que acompañaron desde siempre.
Pañuelos que viajaron por el mundo. Llevando su mensaje por el planeta, Hebe de Bonafini ha resumido claramente el trabajo de las Madres: “lo mejor que hemos hecho es reivindicar a nuestros hijos como revolucionarios” Socialismo y revolución es el mensaje que pronuncian. Un mensaje que, en su paso por el acto, Horacio Fontova asegura “no es conveniente para los oscuros jefes de este sistema”. Internacionalismo. Una idea que ha quedado demostrada en los festivales por sus treinta años: artistas latinoamericanos provenientes de Colombia, Venezuela, Cuba, Uruguay, etc. Personalidades internacionales de la talla de Pablo Milanés han sido también adherentes a las conmemoraciones. Palabras del mismísimo Fidel Castro se han levantado de su lecho para llegar a la Plaza de Mayo. Adhesiones y saludos que llegaron desde todos los hemisferios. Nadie, absolutamente nadie quiso faltar. Nadie, absolutamente nadie podía faltar.
Lo más emocionante que tienen Las Madres no puede ser escrito. Lo más emocionante de ellas será percibido al hablar con cada una. Todos los pañuelos blancos vivirán. Con el caudillismo de Hebe de Bonafini, con la ternura de Nora Cortiñas, con las palabras reflexivas de Estela de Carlotto. Con la presencia igualmente valorable de aquellas Madres que, con el tiempo, prefirieron el camino de la independencia. Con las que ya no se ven pero se sienten. Todas han llegado para quedarse. Todas se han transformado en sinónimo de lo único que podrá mantener vivas las esperanzas de salvar al hombre: la rebelión y la lucha.

Sergio Fernández

Un panorama que estremece: se extiende en la Argentina el tráfico de menores, la pornografía y la prostitución infantil

América Latina es una de las regiones más violentas del mundo y las personas menores de edad y las mujeres son las principales víctimas. Millones de niños y niñas en el continente viven bajo temor de ser víctimas de violencia en la casa, en la escuela y en la calle. En la Argentina, existe una preocupante violencia contra la niñez, agravada a menudo por el manejo inadecuado del problema tanto por parte de los medios de comunicación como por actores políticos y sociales. En la práctica ello se traduce en la impunidad de los agresores, en el silencio ante el abuso sexual, en la aceptación tácita de las condiciones inhumanas y degradantes que padecen miles de menores privados de libertad en trabajos denigrantes, en la pornografía de Internet o aquellos que son arrojados a la prostitución en las calles o en lugares cerrados.

Imágenes de una niñez atrapada en la prostitución y la violencia. Marcia, la adolescente misionera que pudo escapar de sus secuestradores sexuales en pleno barrio de Belgrano, lográndose así desbaratar una compleja red de reclutamiento de menores en la provincia de Misiones. Marita, una joven tucumana rubia y de clase media, cuya desaparición en 2002 originó una investigación que puso al desnudo el tráfico de personas en la Argentina con derivaciones internacionales. En la capital riojana, una niña que caminaba rumbo a la casa de su abuela nunca llegó a destino, lo que originó una pesquisa de la Justicia que descubrió una extendida banda de trata de blancas en las provincias de Córdoba y Santiago del Estero. Allí, Lorena, de 14 años, fue rescatada por las autoridades judiciales de un oscuro entramado mafioso de prostitución y drogas que roza a sectores policiales y a ex funcionarios del destituido gobierno juarista.

En nuestro país, las provincias del norte y del litoral mesopotámico parecen concentrar la atención de las bandas de apropiadores de bebés, niños y adolescentes. Es el caso de las localidades misioneras de San Pedro y El Dorado, distantes entre sí unos 80 kilómetros. En esa región, la joven Marcia de 20 años junto a Nelly, una chica de 18 años, habitan en un medio rural, selvático y de explotaciones forestales. Fueron reclutadas por personas que les prometieron un trabajo en casa de familia como empleadas domésticas con un buen sueldo en la gran ciudad. Los especialistas consideran a las provincias de Corrientes y Misiones como dos importantes nudos de la trama de la trata de blancas en la Argentina, tanto para la salida de los menores afuera del país rumbo a Brasil y Paraguay, como para su distribución a lo largo del extendido territorio argentino, en especial, la provincia de Buenos Aires y la Capital Federal.

Una vez ubicadas en la Ciudad de Buenos Aires, viven encerradas en casas y departamentos que funcionan como prostíbulos. Los testimonios de las menores misioneras permitieron a la Justicia desarmar el funcionamiento de una banda que reclutaba a jóvenes del interior sobre la base de engaños de un futuro mejor con el fin de convertirlas en exclavas sexuales. El juzgado de instrucción N°10 de la Capital es quien lleva el expediente del caso. Los investigadores detuvieron a varias personas, entre entregadores y secuestradores, en una operación que condujo a increíbles narraciones de las jóvenes liberadas. “Comida no había, nos daban frutas nada más, como a un pajarito. Yo tenía hambre. Tenía sueño y no podía dormir hasta que me indicaban el turno que me tocaba”, el relato de las liberadas antes de retornar a su tierra. Nada más ni nada menos que en la fulgurante Reina del Plata. En pleno siglo veintiuno.

Una realidad oscura que estremece

Los especialistas en abuso de menores sostienen que, entre los motivos para evitar el tráfico de chicos, es que uno de los principales inconvenientes es una de las características que definen a la prostitución infantil: la gran mayoría de los que inician a los menores, o los entregan, son sus familiares. En efecto, “los gendarmes que están en los pasos fronterizos pueden sospechar que un niño está siendo abusado, pero si está con su padre, y no tiene una interdicción o un pedido de captura, no puede impedirle que cruce la frontera”, señaló un alto comandante de la Gendarmería Nacional.

Según el Consejo Nacional de la Niñez, “las organizaciones no buscan a cualquier menor sino que tratan de reducir al mínimo la posibilidad de que alguien los busque o reclame. Es por eso que buscan a chicos de familias en situación de exclusión, con problemas de violencia, de adicciones y falta de educación. Esas organizaciones también buscan a víctimas de abuso sexual o a chicos que viven en la calle”. El destino de la mayoría de los menores se ubica en los grandes conglomerados urbanos de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires. Y, en especial, la ciudad capital. La organización humanitaria Missing Children encontró a numerosos menores sometidos a explotación sexual. “Encontramos menores que habían sido llevados de una provincia a otras, pero muchos no querían hablar. Los padres nos decían que lloraban todo el tiempo, que estaban muy caídos. Otros dijeron que conocieron chicos que estaban lejos de sus familias, pero no sabemos si los llevaron para prostituirlos", expresó una de las responsables de la entidad.

La localidad santiagueña de Añatuya se encuentra bajo investigación. Una red de tráfico de bebés quedó al descubierto frente a una causa penal donde resultaron inculpados funcionarios judiciales, médicos, empleados del Registro Civil y hasta el ex obispo local, monseñor Antonio Baseotto, por sustracción de recién nacidos. A ésta se suma otra causa iniciada en la localidad de Frías, donde dos hombres y una mujer fueron arrestados en el marco de la investigación por casos de abuso sexual de menores. A cambio de mínimas sumas de dinero o alimentos, se encargaban de conseguir favores sexuales de los chicos. Una adolescente de 17 años brindó el dato a los investigadores sobre las personas que sometían a las jóvenes.

Estos casos recuerdan a una escabrosa trama que involucró meses atrás a una banda especializada en la trata de blancas de extendidas ramificaciones por provincias del norte y el litoral, cuya desarticulación se dio tras la denuncia formulada por una joven mantenida bajo la fuerza en un departamento del barrio de Belgrano, que había conseguido burlar a sus cuidadores. La chica había escapado de un burdel y con su testimonio logró liberar a sus compañeras. “Me lastimaban, me golpeaban la cara, me hacían bañar con agua fría, mi único pensamiento era salirme y pedir socorro a cualquiera”.

Las chicas, menores de edad oriundas de la provincia de Misiones, fueron traídas desde su tierra natal con la falsa promesa que les esperaría un trabajo en una casa de familia como personal doméstico con un buen sueldo. Aunque el futuro les depararía una realidad diferente. Las obligaban a vestir con pollerita corta y botas altas. Si no obedecían las castigaban a golpes. Las hacían prostituirse seis o siete veces por jornada. Los clientes pagaban entre 50 pesos la media hora y 100 pesos la hora completa. La joven, de nombre Nancy, dijo a la prensa que “había que soportar todo”. Marcia, otra de las menores de edad, tiene doce hermanos, su papá tiene la salud deteriorada por su trabajo en el campo y su mamá hace changas limpiando casas de familia. Ella expresó que “allá en Misiones la mayoría trabaja en la calle, vendiendo su cuerpo, cantidad hay así; en Eldorado mirás así la noche y hay puterío por todos lados, de pollerita y botitas”.

Los alcances de un negocio inmoral

Organismos internacionales denunciaron en 2005 “la existencia de una compleja red de prostitución infantil que hoy maneja millones de niños”. Los más pesimistas creen que por año ingresa algo más de un millón de infantes. Y en esta expansión de un comercio tan lucrativo las nuevas tecnologías sirvieron de sostén de un negocio multimillonario, con una infinidad de sitios y páginas dedicadas al consumo de los pedófilos, que eligen a niñas de 8 años en adelante y a varoncitos de 12 años. Autoridades de la Argentina y de España se unieron el año pasado para lanzar una campaña conjunta contra el turismo sexual inspirada en la desarrollada por UNICEF con el lema “No hay excusas”. La Secretaría de Turismo de la Nación instaló afiches murales gigantes, “Proteja a los niños de la explotación sexual en el turismo”, en un intento por instalar el debate en una sociedad algo apática y asombrada por una realidad mucho más ubicada con Tailandia, Vietnam o Paraguay que en su propio país.

En la Ciudad de Buenos Aires se calcula que algo más de 3.500 niños de la calle viven y la recorren con todos los peligros a la vista. La pobreza y la exclusión social permiten que el negocio sexual con menores se instale frente a una sostenida demanda interna y a un creciente turismo sexual donde la Argentina ya forma parte de la ruta internacional. Para muchos especialistas, actualmente la Argentina resulta interesante a los ojos de la comunidad pedófila mundial. Frente a ello, la presidenta del Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes del Gobierno de la Ciudad, María Elena Naddeo, cree que “de ninguna manera los problemas de la marginalidad se pueden resolver con represión, con circuitos de detención en comisarías y con lo que nosotros denunciamos como la criminalización de la pobreza, que es pasar a la justicia temas que deben ser resueltos desde las áreas sociales”. Precisamente, ese organismo lanzó en los últimos meses de 2005 una campaña de concientización, “Sin clientes no hay prostitución infantil”, destinada a crear conciencia entre los ciudadanos.

La trata de personas, una violación de los derechos humanos

Se trata de un problema mundial que afecta a un gran número de niños y niñas. Según estimaciones de ONGs, el número de infantes que cada año son víctimas de la trata de menores de edad se eleva a 1,2 millones. Para UNICEF, “existe una demanda considerable de estos niños y niñas, ya que son empleados como mano de obra barata o en la explotación sexual. Con frecuencia, ni los niños y niñas ni sus familias son conscientes de la amenaza que representa la trata de menores de edad, creyendo que lo que les aguarda en otros países es un trabajo y una vida mejor”.

No hay ninguna duda que es una actividad lucrativa, siempre vinculada con redes de delincuencia y corrupción. Prácticamente se desarrolla en la clandestinidad aunque no está exenta de la protección y el amparo de las autoridades políticas, policiales y judiciales locales. “La trata de menores comporta en todo caso una vulneración del derecho del niño a crecer en el seno de un entorno familiar. Además, la trata de menores conlleva invariablemente para estos niños y niñas una serie de peligros, como la violencia y el abuso sexual. En ocasiones, estos niños y niñas que son víctimas de la trata de personas padecen incluso arresto y detención por emigración ilegal”, afirma el organismo de las Naciones Unidas encargado de velar por los derechos de los infantes.

Las cifras de 2005 resultan alarmantes pero deben llamar a la reflexión de gobiernos y ciudadanos. UNICEF estima que “cada año entre 1.000 y 1.500 bebés y niños y niñas guatemaltecos son objeto de trata de menores para su adopción por parte de parejas norteamericanas y europeas”. En efecto, en ese país la venta de bebés se constituye en un apreciado negocio. Numerosas adopciones son consideradas legítimas aunque la mayoría proviene de lo que se conoce como “la floreciente industria de la adopción”. Muchos bebés son simplemente robados, otros son vendidos por los padres y algunos son entregados voluntariamente por sus progenitores, con la esperanza de dar al bebé una vida mejor en el extranjero. Se estima que alrededor de 25 millones de dólares anuales se mueven a través del tráfico de los recién nacidos.

Postales de una realidad argentina que estremece

Los niños y niñas que viven en las zonas rurales y en las áreas urbanas pobres corren con frecuencia un riesgo elevado. Según el informe publicado por UNICEF “Estado Mundial de la Infancia 2006”, “en comparación con las zonas urbanas, las zonas rurales suelen ser más pobres y resulta más difícil el acceso a los servicios de atención de la salud y de educación. Por esta razón, en casi todos los países donde hay datos disponibles sobre mortalidad infantil procedentes de hogares, los niños y niñas de las zonas rurales tienen más probabilidades de morir antes de cumplir cinco años que sus coetáneos de las zonas urbanas. Alrededor de un 30 por ciento de los menores de las zonas rurales en los países en desarrollo están sin escolarizar, en comparación con un 18 por ciento en las zonas urbanas, y más de un 80 por ciento de todos los niños y niñas que no asisten a la escuela primaria viven en zonas rurales”.

Muchos se preguntan cómo los menores terminan en burdeles o prostíbulos de pueblos y ciudades. El estudio de UNICEF afirma que “se les engaña, e incluso hay algunos que permiten la trata, seducidos por las ganancias prometidas, sin sospechar el nivel de explotación que pueden llegar a sufrir en el otro extremo de la cadena de la trata. Este delito siempre requiere un traslado, ya sea dentro de un país -desde las zonas rurales hasta un complejo turístico, por ejemplo- o a través de una frontera internacional.

En el destino final, los niños y niñas víctimas de la trata penetran en un mundo subterráneo donde prima la ilegalidad y la violencia, y en el que normalmente desaparecen”. Un investigador del caso de la red de prostitución en Santiago del Estero sostuvo a la prensa que “las chicas eran trasladadas a otras provincias y que veían cómo también eran transportadas como mercancías otras niñas de su edad, fueron obligadas a consumir drogas”.

“El traslado lleva a los niños lejos de sus familias, sus comunidades y sus estructuras de apoyo, y les deja aislados y completamente vulnerables a la explotación. A menudo pierden incluso cualquier grado de autonomía al haber sido trasladados a un lugar donde no hablan el idioma local, dificultando aún más la posibilidad de que busquen ayuda o escapen. Debido a que se encuentran de forma ilegal y sin documentos, no suelen confiar en la policía u otros funcionarios, o de obtener los derechos como ciudadanos que les permitirían recibir los servicios”, establece la publicación. Tal la situación de unas 59 jóvenes latinoamericanas rescatadas por la policía española que vivían en condiciones de esclavitud en la península ibérica.

La denuncia de la desaparición de una menor tucumana en 2002 permitió el rastreo de un grupo con ramificaciones internacionales. Para los familiares de la menor Marita Verón la lucha continúa, ellos creen que su hija está cautiva con vida. Lograron que la justicia de su provincia moviera el expediente que descansaba en los archivos activándose las pesquisas a cargo del comisario Jorge Tobar, quien misteriosamente había sido apartado del caso por orden de una fiscal. La presión de su madre, Susana Trimarco, motivó que el fiscal de la Cámara de Apelaciones en lo Penal tomara cartas en el asunto obligándole a la fiscal a reabrir la causa, constituyéndose en un ícono de la lucha contra el tráfico de personas en el norte argentino.

UNICEF establece en el estudio difundido a fines del año pasado que “los niños y niñas víctimas de la trata son casi invisibles para los expertos en estadísticas. Es notoria la dificultad que entraña la obtención de datos sobre estos niños y niñas, y es imposible recopilar estadísticas mundiales que ofrezcan alguna fiabilidad. Sin embargo, se calcula que la trata afecta a alrededor de 1,2 millones de infantes todos los años. Aunque la trata es una práctica oscura para la que no existen reglas particulares ni secuencias predecibles, es posible determinar algunas tendencias regionales dominantes.

En el caso de las chicas santiagueñas, la región noroeste de la Argentina parece ser muy rentable el negocio de la compra de niñas. Jóvenes que se convierten en marcadoras o reclutadoras usándolas para convencer a otras menores de adentrarse en el mundo de la prostitución infantil a cambio de comida, ropa y una vida mejor. Se trata de un peligroso cóctel que reúne a las condiciones de extrema pobreza en que viven, las complicidades policiales, las debilidades de un sistema judicial negligente y el accionar de grupos mafiosos que se mueven con total impunidad.

Pobreza infantil alta en una economía en crecimiento

Los últimos datos oficiales sobre la pobreza en la Argentina en 2005, difundidos por el INDEC, permiten alentar esperanzas de revertir las condiciones propicias para la instalación de un negocio ilegal tan lucrativo como cuestionable. El país está revirtiendo las alarmantes estadísticas de pobreza infantil que se subieron hasta las nubes tras la crisis institucional de 2001, al rozar el 65 por ciento el porcentaje de menores de 14 años sumidos en la pobreza y la indigencia. “Se está empezando a advertir un cambio interesante en referencia a la distribución del ingreso”, sostiene UNICEF. En efecto, las últimas estadísticas nacionales marcan que el 54,6 por ciento, unos 5.6 millones de chicos pobres, tienen ingresos que nos les permiten comprar los alimentos básicos.

Los estudios revelan que las provincias del norte y el litoral del país resultan ser las más castigadas por el flagelo de la pobreza infantil, con casi el 70 por ciento. Según esas condiciones, la OIT advierte de una riesgosa migración de niños y adolescentes a los grandes centros urbanos en busca de nuevas perspectivas de vida. Muchos entrarán en el circuito informal como asistentes de albañiles en la construcción o en la confección de calzados, bijouterie y prendas de vestir en emprendimientos familiares y pequeños talleres donde las condiciones nunca son las mejores. Otros buscarán mejor suerte en las esquinas de las grandes avenidas pidiendo monedas, abriendo las puertas de autos, taxis y remises o limpiando los parabrisas de los automóviles. O en las tareas domésticas en casas particulares o a la carga de pesados carros con cartones y otros objetos de desecho.

Los niños y niñas sometidos a trabajos “forzados” se encuentran entre los más invisibles, tal como definen los técnicos de la OIT, “alrededor de 8,4 millones de niños y niñas trabajan en algunas de estas circunstancias horribles: sometidos a la servidumbre por deudas y a otras formas de esclavitud, atrapados en la prostitución y la pornografía. Lejos, demasiado lejos de los juegos y la escuela.

“La conducta sexual suele considerarse una cuestión privada, por lo que algunas comunidades se muestran reticentes a actuar e intervenir en casos de explotación sexual. Ciertos mitos, tales como la creencia de que el VIH/SIDA puede curarse manteniendo relaciones con una virgen, los avances tecnológicos como Internet, que facilitan el acceso a la pornografía infantil y el turismo sexual con niños y niñas, son todos factores que contribuyen a hacerles más vulnerables”, afirman los especialistas.

Datos oficiales revelan que en un año la pornografía infantil en Internet se quintuplicó en Argentina frente a los avances tecnológicos en los últimos años, el acceso masivo a la red, el aumento de la pobreza y el tráfico de pornografía infantil en el país, que impulsaron la producción, consumo y tráfico pedófilo. Una realidad que conmueve y exige a toda una sociedad a reclamar a sus autoridades la existencia de un instrumento legal que castigue este tipo de delitos que arremeten contra los derechos de niñas, niños y adolescentes en la Argentina del siglo XXI.

En ese sentido, las campañas de información tienden a marcar que se trata de proteger a las generaciones futuras, a niños y niñas de comunidades marginadas que carecen de los servicios esenciales como la atención de la salud, la educación y la protección. Se pone el acento en los peligros que corren los menores que sufren abusos contra la protección infantil. Mensajes que llaman la atención de la opinión pública sobre una realidad que nadie puede negar. Ni la sociedad y sus organizaciones, ni el Estado y sus instituciones. O se corre el riesgo de forjar un país con un ejército de excluidos, marginados y desprotegidos en manos de bandas y grupos ávidos de mayor mercancía humana para alimentar un cada vez más floreciente mercado mundial de sexo con infantes.

Claudio Morales*

*Periodista. Corresponsal, Colaborador y Productor Periodístico de medios de comunicación argentinos y del exterior. Director fundador del Grupo Pasteur, primer colectivo multimedia cultural-educativo juvenil de la Argentina
.

FM La Noventa: una radio de la familia con espíritu solidario

HACE 25 AÑOS SALÍA AL AIRE LA RADIO DE VILLA DEVOTO

El 1 de septiembre de 1981 inició sus transmisiones una emisora pionera en la Ciudad y en la Argentina, FM90 Devoto. La radio comunitaria abrió un camino, que había comenzado con insignificantes pruebas en la AM capitalina con un radio de cobertura de 4 manzanas. Se inició con la difusión de tango hacia Alaska por medio de la red de radioaficionados.

Corrían los convulsionados años setenta cuando don Jorge Martuccio, un reconocido radioaficionado devotense, realizaba transmisiones experimentales desde su casa en un pasaje del barrio. Eran señales sonoras irradiadas desde precarios equipos técnicos en la denominada “banda de aficionados de 80 metros”, voces recepcionadas en diferentes regiones del mundo. Se trataba de típica música rioplatense que se emitía con destino de Alaska, en el norte del continente americano, a pedido de un radioaficionado argentino que residía en esas polares tierras del hemisferio norte, aunque los compases del dos por cuatro se escuchaban con cierta nitidez en extensas partes del planeta.

Para Jorge Martuccio -el seudónimo elegido para sus cacerías radiofónicas domingueras-, no importaban los ruidos, las estáticas ni las interferencias producidas en el éter radial. La pasión por el medio, casi al borde de la sinrazón, lo dejaba expuesto a la locura de aquel entones. Eran los tiempos de locura y muerte. Él no molestaba a nadie, tan sólo deseaba comunicar su amor por el dos por cuatro al mundo, pero pronto descubriría que podría ser profeta en su tierra.

Se animó a construir su propio equipo de transmisión de AM para posibilitar un incremento de la potencia de salida, logrando una considerable mejoría para la recepción de las ondas de radio. Empleó la denominación de Pegaso. Algunos memoriosos recuerdan sobre esta experiencia que “el espíritu de esta leyenda de las radios comunitarias locales era lograr lo imposible para transmitir tango”. A pesar del escaso alcance de las emisiones experimentales, los vecinos de Villa Devoto situados hasta unas cuatro cuadras de los precarios estudios, pudieron escuchar las rudimentarias transmisiones de radio en tiempos de silencio en el dial de la radiodifusión local. Sólo unas pocas emisoras en la onda media y muy poca variedad en la novedosa FM de aquel entonces -lejos de la sobreabundancia de medios radiales para todos los gustos, entre lo legal, lo precariamente legal y lo situado fuera de la ley que se aprecia en la actualidad-. Eran los años del horror y la oscuridad en la Argentina de la dictadura militar.

Don Jorge no ignoraba los alcances y el tremendo significado de la movida de las nuevas voces radiofónicas conocido como el fenómeno de las radios libres en el abúlico dial de la FM europea. Así, su condición de radioaficionado le permitió estar al tanto del surgimiento de pequeñas radioemisoras en Francia, Italia y España frente a los gigantes de la radiodifusión pública del viejo continente. Esto lo motivó a lanzarse a la construcción de un transmisor de FM, conocedor del medio como pocos intuyó que en la Argentina de las militares y la represión, imágenes sonoras “diferentes” se abrirían paso por entre el rígido entramado legal. En esas condiciones, las primeras transmisiones salieron al aire en el mes de septiembre del año 1981, en la frecuencia de 90.1 MHz. A pesar de la falta de autorizaciones oficiales, siempre procuró el cumplimiento de las leyes. Al fin de cuentas, la pasión por el tango movía todo su accionar en los tiempos de la 22.285, la discutida ley de Radiodifusión del gobierno militar, que todavía sigue en vigencia más allá de la infinidad de correcciones practicadas hasta la fecha.

"Historiando tangos" fue el primer programa de la nueva estación de radio comunitaria, tres amigos (Gardel, Corsini y Magaldi) y un visitante. Este visitante siempre era un cantor. El tango presente en toda su dimensión en el éter desde el 90.1. “Así, Villa Devoto tuvo el placer, la exquisitez y la exclusividad de escuchar la más variada selección de tangos de una de las más completas colecciones del género musical rioplatense en existencia en aquel entonces”, reza el eslogan de una radio que se ufana de poseer uno de los más importantes archivos discográficos que sobreviven en la actualidad.

Según manifestó Patricia Degiorgi, la directora de la estación, “la emisora de radio debió denominarse FM Tango, pero los recursos no fueron suficientes y el nombre se perdió... Pudo ser FM Porteña, pero otra vez tampoco pudo ser, el nombre había sido copiado...”.

Con el correr de los años, las transmisiones dominicales se ampliaron a todos los días de la semana. La radio se afianzaba en el corazón y el sentimiento de los vecinos de su estación de radio, en 1989 se sumaba a la "90" otro hombre del tango, Osvaldo Degiorgi, un tanguero de alma. “Asociado con Jorge Martuccio convierten a la emisora en la FM 90 "La más porteña de las FM", una verdadera opción tanguera en el dial de la frecuencia modulada sumándose con un permiso legal al más importante fenómeno que revolucionó a la radiodifusión argentina en los ochenta. Un amante del tango, el amigo Laborde, define en ese año a la emisora como la mejor difusora de nuestra música ciudadana”, recordó la responsable de continuar la senda iniciada por su padre y el gran amigo.

“Mi deseo es que los que hacemos radio en una forma totalmente desinteresada, anteponiendo ambiciones personales, se nos de la tranquilidad de una normalización de la FM de una manera justa, sin atropellar los derechos de quienes dieron la vida por difundir la música ciudadana y popular”, dijo Degiorgi años atrás cuando la naciente radiodifusión libre y comunitaria se abría paso en todo el país. Transcurrieron los años y la emisora fue incorporando nuevas voces y abriendo sus micrófonos a la comunidad. La directora señaló que “por los estudios de la FM 90 pasaron las figuras nacionales del tango y del deporte vinculado con el club Velez Sarsfield -la segunda pasión de los fundadores de la radio-, personajes de la comunidad de una barriada vinculadas con el quehacer cultural”. Una propuesta comunicacional que se abrió a las instituciones educativas de la zona en forma totalmente desinteresada, tal el caso de la experiencia de los alumnos del Colegio Nº19 “Luis Pasteur” a través de su Taller de Periodismo en la producción, conducción y realización de 3 programas entre los años 1997 y 2000.

Un medio de comunicación de puertas abiertas con su lugar y su gente que logró sortear dos tremendas pérdidas, la temprana muerte de Osvaldo Degiorgi a mediados de los noventa y la enfermedad que silenció para siempre al iniciador de la historia. Pero, Patricia tomó la posta para posicionar a “La Noventa” en el dial de la FM barrial. Una radio de barrio para el barrio de Villa Devoto, que vive la Semana Santa con fervor religioso reservando el Viernes Santo a una programación especial de variada música sacra. Los sonidos instrumentales en sus más diversos estilos conforman la transmisión especial de la radio en la celebración de la tradicional Semana Santa.

Una programación comprometida con la ética y la solidaridad. Por ello, FM 90 mantiene vivo el espíritu del compromiso con lo social y comunitario en la distribución de 3000 cintas y escarapelas cada 25 de Mayo, la invitación a compartir empanadas cada año como festejo del Día de la Tradición. Las 25 horas solidarias de transmisión ininterrumpida son un clásico de cada mes de Julio, año tras año, para la ayuda solidaria a instituciones de bien público del país -a elección de los oyentes-. “El proyecto de la radio siempre estuvo acompañado del trabajo en el barrio, acercando los micrófonos a los personajes y las voces de la comunidad”, según una clara definición de la directora Degiorgi.

El homenaje a los padres, un hito de la FM 90 a lo largo de los años en el Club Laureles Argentinos, con la mejor música de tango. La "90" y los niños, una programación especial de FM 90 con motivo del Día del Niño, con un repaso de los derechos de los niños entre los programas de la radio. En la calle, colaboradores de la "90" repartiendo caramelos a los infantes del barrio. El 21 de septiembre, la FM 90 se viste de primavera con un festejo de música clásica y valses vieneses. En Octubre, el tradicional Baile de la Familia en el Club Laureles Argentinos congregando a la radio y su gente en la exposición de fotografías de las madres y los padres durante su infancia. Una labor de reconstrucción de la historia barrial para las jóvenes generaciones. El fin de clases tiene su lugar en la FM 90 con programas especiales dedicados a los diferentes talleres culturales del barrio que exponen sus logros y realizaciones producidas durante el trabajo del año escolar.

Una programación que adapta su formato radiofónico cada 8 de diciembre, con una selección de los Ave María de todo el mundo, a cargo del programa "La Misión". El cierre del año es una fiesta en la FM 90, "La Fiesta de Fin de Año de la 90", el momento en que la directiva de la radio agasaja a todos los productores e integrantes de los diferentes programas de la emisora de la familia. Una frase resuena en el cálido ámbito de la radio, “FM 90 Devoto es la radio que cada mes ofrece a sus oyentes en eventos especiales de la emisora: el tesoro escondido. Es una radio para los oyentes”.

Claudio Morales*

*Periodista. Corresponsal, Colaborador y Productor Periodístico de medios de comunicación argentinos y del exterior. Director fundador del Grupo Pasteur, primer colectivo multimedia cultural-educativo juvenil de la Argentina.

SIDA y discriminación: a 25 años de la llamada peste rosa

SIDA: una historia que se repite

En 2006 se cumple un cuarto de siglo de la aparición en los medios de la primera noticia vinculada con el contagio por el virus VIH/SIDA. A pesar del tiempo transcurrido, todavía hay mucho por hacer para detener las prácticas de discriminación frente a la pandemia. En Villa Devoto, el Taller de Periodismo del Colegio 19 “Luis Pasteur” practicó un ejercicio de reflexión sobre sida y discriminación en la Argentina y el mundo. El caso que motivó el alerta: la decisión de las autoridades migratorias de Estados Unidos de negarle la visa de ingreso al actor y humorista Fernando Peña por ser portador de VIH, el año pasado, con escasa repercusión en los medios.

Un año atrás, la Embajada de los Estados Unidos en Buenos Aires le informaba al actor Fernando Peña que su petición de visado para el ingreso al país todopoderoso del planeta había sido denegado. Así quedaba al descubierto una oscura política discriminatoria puesta en práctica por las autoridades de inmigración de la administración Bush con los portadores del virus VIH/SIDA que desearan viajar al gigante norteamericano frente a un extraño silencio de una buena porción de la prensa argentina.

El presidente de la Sociedad Internacional de Sida, el prestigioso infectólogo argentino Pedro Cahn, criticaba con firmeza la medida, “parar una epidemia con barreras migratorias no sólo es discriminatorio sino un atentado contra los derechos humanos”. Ésta se sostendría en la ley 212ai, “ninguna persona portadora del virus VIH es elegible para otorgarle la visa para entrar a los Estados Unidos”. Para la legislación migratoria estadounidense, “una persona solicitante puede ser rechazada si tiene algunas enfermedades infecciosas como la tuberculosis activa, gonorrea, sífilis, herpes, VIH o lepra”. Una visión diferente manifestaba el constitucionalista Daniel Sabsay, “se trata de una enfermedad que no tiene riesgo de contagio masivo, no es la fiebre amarilla ni otra peste de la Edad Media”.

Desde el Taller de Periodismo del viejo Nacional 19 se alzaban voces de rechazo frente a una decisión claramente violatoria de la normativa del derecho humanitario internacional y de las convenciones internacionales de derechos humanos. Fue la alumna Caty Antognini quien primero puso en duda la decisión de las autoridades inmigratorias, “no sé de qué desarrollo hablo porque un país desarrollado se supone que carece de ignorancia, por ende tendría que saber que el sida no es una enfermedad que se contagie involuntariamente”. Con contundencia afirmó la joven, “lo peor es que esto es una ley en ese país y a causa de esa ley se le impide la entrada a dicho país a cualquier persona con VIH que sea sincera y lo diga, ya que si no lo dice nadie se entera y aquí no ha pasado nada. Todo esto no es más que una gran discriminación ignorante que viola los derechos humanos”.

En ese sentido, el doctor Pedro Cahn afirmó que “la medida sirve sólo para que la gente mienta en las declaraciones”. El alumno de cuarto año, Maximiliano Vadell Cosin, manifestó que “para decirlo en otras palabras, para la Embajada estadounidense, para Estados Unidos tener VIH positivo es un crimen, es casi como ser un terrorista o un ladrón buscado por todo el mundo”. Ornella Boasso sostuvo que “a una persona se le impidió conseguir la visa para entrar a los Estados Unidos porque es portador del virus del sida, es decir, se discriminó a una persona sólo porque tiene una enfermedad y las medidas de seguridad no son excusa”. La alumna se preguntó, “¿cómo puede ser que una ley le niegue el ingreso a portadores de sida? Una cosa es la precaución, pero hay que reconocer que esto ya es demasiado. Y es bien irónico, un país como Estados Unidos, el país del “sueño americano”, haga ese tipo de barbaridades”.

Para su compañera de segundo año, Yamila Romero, “me parece que es absurdo lo de no dejar trasladarse a una persona a otro país con sida, porque en cuestión el sida sólo se contagia por medio de la sangre y el semen. Esto pasa en muy pocos países pero pasa”. Daniel Sabsay subrayaba sobre el particular, “es evidente que hay una tensión entre la libertad de tránsito y lo que es el concepto de lo que es la seguridad dentro de las fronteras de un país. En este caso, Estados Unidos prioriza el derecho a la salud de su población”. Micaela Del Gaudio opinó que “el punto es que supuestamente estamos hablando de una sociedad en la que los derechos tienen prioridad, que se supone que es justa. Hoy demostró ser ignorante al discriminar a este infectado, estamos hablando de una enfermedad cuyo medio de transmisión es la sangre. Por eso, no se puede poner como pretexto el hecho de que es contagioso”.

Su compañera, Noelia Ferrario, coincidía en ese punto, “este es un acto de discriminación e ignorancia de parte del gobierno de dicho país. Una persona portadora de VIH no presenta un peligro para la población de Estados Unidos y no tienen motivos para negarle la entrada a un país o deportarlo cuando ellos se llaman a sí mismos el país de la libertad. Este es un hecho hiriente, no sólo a nivel argentino, sino a nivel humano y hay que hacer algo al respecto”. Mariana Leibinstein, de cuarto año, se preguntó con mucha bronca, “¿ya se olvidaron de lo que es ser humano y de todo lo que implica poder disfrutar de ello, desde no poder expresarse hasta prohibirle la entrada al país a un portador de VIH?”.

Noelia Farías, en esa línea de pensamiento sentenció lo siguiente, “es imposible que, Fernando Peña, así como otros casos menos conocidos, no tengan permitido la entrega de la visa sólo por el hecho de ser portadores de VIH. Estos son actos que merecen el desprecio y la indiferencia hacia ese tipo de sociedad, para que quede bien claro el desacuerdo con esos humillantes actos”. Otra vez opinó Vadell Cosin, quien eligió la ironía al momento de expresar su repulsa, “en conclusión, más allá del caso de Fernando Peña, el gobierno estadounidense debería replantearse el concepto de democracia, libertad e igualdad o gobierno del pueblo. Y nosotros tendríamos que pensar en las contradicciones inéditas de ese país de la libertad”.

Hubo jóvenes que no sólo se impactaron con el tenor de la medida consular sino, básicamente, con el significado de esta aparente contradicción en el “país de la libertad”, “hubo una vez un país, con un sueño muy especial, pero con una historia llena de conspiraciones y mentiras. Los que lo veían de afuera lo suponían el lugar de la salvación, como un paraíso terrenal”, expresaba Alejandra Cruz, de 16 años. De nuevo, Caty Antognini, quien con sus 17 años dejó la siguiente impresión, “tras un buen rato de pensar de qué manera encarar el tema, sólo se me ocurre la palabra vergüenza. Una vergüenza que no es personal y ni siquiera nacional, una vergüenza que traspasa la frontera y se acentúa más cuando pienso que ese país, causante de su vergüenza, está entre los más desarrollados del mundo y es uno de los más poderosos -sino el más- a nivel económico”.

La legislación argentina, la ley 23.798 (de lucha contra el sida) dice que toda información es de índole confidencial, que no puede ser expuesta ni utilizada contra la persona portadora del virus. Lo contrario sería una flagrante discriminación. En ese sentido, dos opiniones expresan el repudio que sienten adolescentes porteños ante la postura del gobierno de Bush en la cuestión del ingreso a Estados Unidos de portadores de virus VIH. Una es la de Wanda Martínez (14), “la verdad es que no me parece nada bien lo que hizo la Embajada de Estados Unidos con Fernando Peña, juro que cuando lo escuchaba por la tele no lo creía. La discriminación se lleva todos los puntos con este caso y abarca mucho más, desde el diferente color de la piel hasta las enfermedades como el sida. La discriminación en sí surge desde la ignorancia, desde la forma de pensar en la ´raza perfecta´ que tienen aquellos que se creen los mejores”.

Otro comentario, la misma visión, la de Micaela Costilla, “no es una novedad lo que ocurrió con Fernando Peña. La discriminación a los enfermos de sida para algunas personas es algo natural, algo que está bien, algo que tiene que ser así. Lo cual me parece triste porque refleja la ignorancia de la sociedad. No se discrimina sólo a los enfermos de sida, sino también a las personas que profesan otra religión, tienen otra nacionalidad, color de piel, etc. Es decir, ocurren actos de racismo. Yo creo que la sociedad actúa de esta forma por miedo, miedo a lo que es distinto”.

El motivo de semejante medida pudo hallarse en la declaración jurada presentada por el locuaz personaje mediático ante las autoridades consulares estadounidenses. Una cruz en el casillero correspondiente al sida encendió la alarma que terminó por impedirle la entrada una vez declarado su condición de portador positivo de VIH sida. En forma inmediata se le comunicó a Fernando Peña que no podía viajar a Estados Unidos en virtud de la existencia de medidas migratorias y legislación interna sancionada hace 15 años, imponiéndose así barreras que no dejan entrar a personas enfermas que no se contagian de modo involuntario. Pero, esos controles se intensificaron tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, que dificultan el ingreso de ciudadanos extranjeros con antecedentes penales ligados a narcotráfico y terrorismo. De alguna manera, el sida se ubicaría en un rango de similar peligrosidad para Estados Unidos.

Claudio Morales*

*Periodista. Corresponsal, Colaborador y Productor Periodístico de medios de comunicación argentinos y del exterior. Director fundador del Grupo Pasteur, primer colectivo multimedia cultural-educativo juvenil de la Argentina.

En un emotivo recuerdo a los “chicos de la guerra”, se repudió a la conducción militar encabezada por el ex represor Galtieri

2 DE ABRIL: DÍA DEL VETERANO Y DE LOS CAÍDOS EN MALVINAS

El Taller de Periodismo escolar convocó a estudiantes del colegio a pensar, investigar y reflexionar con motivo del 25º aniversario del comienzo de la guerra de Malvinas. Una labor de honda emoción y de profunda crítica frente a un aniversario que despierta fuertes sentimientos en la sociedad. En el Colegio, las chicas y los chicos presentaron sus trabajos grabados en un programa de radio durante el acto escolar del 2 de abril frente al conjunto del alumnado en el patio de la institución educativa de Villa Devoto.

El 2 de abril de 1982, el general Leopoldo Fortunato Galtieri ordenó tomar la capital del archipiélago gobernado por el Reino Unido e izar la bandera argentina. Siguiendo sus órdenes, miles de militares en su mayor parte jóvenes, quienes desembarcaron en las islas Malvinas con la excusa de luchar por su patria, a nadie le importó si realmente estaban preparados para dicho combate en todo aspecto”, explicó en un trabajo de reflexión realizado por la alumna de 2º año, Alejandra Cipolla Bäumler. Convocados por el Taller de Periodismo del Colegio Nº19, chicos y chicas del tradicional secundario del barrio trabajaron en la investigación y análisis histórico-periodístico con motivo del 25º aniversario del inicio de la guerra de Malvinas.

“A 25 años de una de las efemérides más tenebrosas de nuestro pasado reciente, existen muchos elementos a analizar a fondo. Una guerra que comienza el 19 de marzo (1982) en Puerto Leith, islas Georgias de Sur, con lo que para muchos fue un operativo de inteligencia encubierto, a través del envío de trabajadores argentinos a dicha isla a desmantelar una factoría, trabajadores que, de forma poco conveniente, izaron el pabellón argentino”, se expresaba el ex alumno Joaquín Túñez, presidente del Centro de Estudiantes y partícipe del taller colegial a lo largo de sus cinco años de bachillerato.

Otra ex alumna que integró la experiencia educativa del “Luis Pasteur” de 1º a 5º año, Lara Fachino, trazó un panorama sumamente crítico relativo a la preparación militar argentina previa al desenlace militar del conflicto diplomático con los británicos, “con la más mínima estrategia de combate, con una pésima preparación de los soldados, y para mejorar la situación con la más barata y vieja artillería, digna de un país del Tercer mundo. Así la junta declaró la guerra, y mandó a chicos de entre 18 y 23 años a la guerra, y ellos, valientes ante todo, fueron sin saber que encontrarían en el campo de batalla. Chicos del litoral y de Buenos Aires se iban a una guerra al sur, ¿pueden imaginarse que más allá de su pobre preparación como soldados qué tipo de resistencia al frió podían tener? ¡Ninguna!”.

Su compañera de estudios, Micaela Del Gaudio, alumna de 4º año, eligió el camino de la crítica a la hora de presentar su exposición, “Malvinas, a 25 años del último intento desesperado de los militares liderados por Galtieri de permanecer en el poder, una muestra más de la negligencia de aquel gobierno nefasto comandado por un general borracho, que creyó poder enfrentarse a Inglaterra, un país con una extensa trayectoria en enfrentamientos bélicos, el cual subestimó la importancia de Argentina para los Estados Unidos, suponiendo que obtendría su apoyo mandando a las pequeñas islas del sur un pequeño ejército formado por soldados con muy poca experiencia, sin los elementos necesarios para enfrentar la crueldad del clima y algo tan importante como fue la superioridad armamentista inglesa”.

“A través de los siglos, las guerras han marcado y hecho lo que hoy es historia. Todos sabemos que las guerras son horribles y crueles, pero desgraciadamente son la única salida que se tiene cuando la diplomacia no es escuchada o puesta en práctica. Una de las guerras que marcó importancia en la historia de nuestro país (Argentina) fue la famosa Guerra de Malvinas. La guerra estalla cuando Argentina no aprueba la diplomacia. El problema de Malvinas no era una cuestión limítrofe para resolver, sino un conflicto de soberanía territorial”, sentenció el joven Damián González, quien introdujo en su relato los conceptos de guerra, soberanía y diplomacia. Para los chicos, la guerra no parece ser el camino más indicado para la resolución de las diferencias entre las naciones, aunque el tema sea Malvinas, la hermanita perdida.

Malvinas, un sentimiento para los argentinos

“Cada 2 de abril homenajeamos a los caídos en la Guerra de las Malvinas y desfilan por los noticieros, las radios y hasta por las aulas, numerosas oraciones nacionalistas reivindicando la posesión de las islas, que por derechos son argentinas. Todos los años, casi por inercia, levantamos los brazos y nos unimos en masa dándole la espalda al Reino Unido, a todo ese hemisferio que nos menosprecia; nos sentimos orgullosos de nuestro folclore y de haber nacido de este lado del globo terráqueo. Sin embargo, ¿cuántos son los argentinos que por amor a su tierra exigen de verdad, que más allá del simbolismo de una bandera, se sienten nativos de un pueblo y una cultura latinoamericana, instando a la memoria y no al olvido? A veces, pareciera que fechas como éstas nos recuerdan a un partido de fútbol, a un Mundial o a un simple deseo de sentimiento de identidad grupal”, se interrogó la cuestionadora Ana Sorín, estudiante de cuarto año del ex Nacional 19.

Contradicciones que encierra una fecha emblemática que mediante la ley 26.110 sancionada en tiempos de la presidencia de Fernando De la Rúa, se impulsó para homenajear al veterano de guerra al declararse al 2 de abril como “Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas”. Pero, esa fecha quedaría marcada en la memoria del pueblo como una de las pesadas cargas de la última dictadura militar, como lo recordó en su ponencia otra ex alumna del colegio y firme partícipe del taller en toda su secundaria, Lucía Singh. “Para esa época el gobierno militar buscaba encontrar un mayor apoyo por parte del pueblo, no tuvo una mejor idea que tomar como excusa el conflicto por las Islas Malvinas, y así despertar en la gente un sentimiento nacionalista que respaldara al gobierno en su intento por lograr la restitución de las islas”.

Con datos en la mano, la joven rememoró que “la guerra duró setenta y cuatro días, terminando con la rendición argentina y dejando para nuestro país un saldo de más de seiscientos muertos en batalla y más de mil heridos. Si se lo pensara fríamente, se podría llegar a la conclusión de que todo aquello fue como jugar a la guerra. Es que resulta increíble que nuestro país haya ido al enfrentamiento cometiendo tantos errores. El envío de miles de jóvenes sin experiencia, la desventaja que se tenía con respecto a las armas, y errores en lo que es la estrategia de guerra, fueron algunos de los desaciertos que se tuvieron a la hora de hacer frente a una potencia mundial como lo es Inglaterra, que no se iba a dejar avasallar”.

“Se jugó con la ilusión de todo un pueblo. ¿Qué más se podía esperar de un gobierno militar que irrumpió en el poder y se encargó de destruir a todo un país? Lo peor es que, una vez finalizada la guerra, los soldados argentinos volvieron y se encontraron con una indiferencia total. Los sobrevivientes quedaron con secuelas, debido al horror que tuvieron que vivir, lo que provocó que muchos de ellos recurran al suicidio”, sentenció Lucía Singh.

El reflexivo Joaquín Túñez trabajó sobre una de las contradicciones de aquel entonces, “el 30 de marzo del 82` la CGT convoca a una multitudinaria marcha a Plaza de Mayo tras la nómina de “Paz, Pan y Trabajo”, con la adhesión de la Multipartidaria y distintas agrupaciones sociales. Tras una marcha producida a lo largo y lo ancho de nuestro país, que dejó el saldo de un muerto en Mendoza y alrededor de 2.000 detenidos, se dejaría a la vista la ignorancia de un pueblo sin memoria. En una marcha que conjugó la ira de la gente hacia un golpe ya a todas voces asesino, fascista y genocida; que unió a militantes de ramas completamente diferentes tras una misma consigna, una marcha que buscaba demostrar que no iban a lograr acallar la voz de todo un pueblo con el miedo, la consigna era: ¡Exigir la defensa de la democracia!”.

“En vistas de esto, el por entonces gobierno de facto en plena etapa de derrumbamiento en picada, decide realizar el desembarco en las Islas, iniciando así un capítulo más de derramamiento de sangre en nuestra castigada historia. Tras el anuncio de dicho logro, el pueblo argentino acudió a la Plaza de Mayo, aquella misma plaza en la que hacía tan sólo 3 días atrás reprimían y llevaban detenidos a otra gran parte del pueblo argentino con la única diferencia que estos últimos poseían una conciencia, que más tarde la historia les iba a recordar. El 2 de abril de 1982, se produjo un quiebre, la Junta Militar en plena decadencia logró ser vitoreada ante un número 3 o 4 veces mayor de personas que las concurrentes hacía 3 días atrás, en lo que sería, tan sólo una inyección de patriotismo en las venas de un pueblo sin conciencia”, cerró el locuaz Túñez.

Para Vanesa Ocampo, ex alumna y estudiante del profesorado de historia, “la guerra de Malvinas constituye un hito fundamental para comprender las acciones realizadas durante la última dictadura militar que ha padecido nuestro país. En ese período, y con 30 mil desaparecidos que lo respaldan, se le dio un valor nulo a la vida humana y las torturas sufridas por aquellos que fueron secuestrados ilegalmente dan cuenta de la violación de la libertad y la dignidad inherente a cada persona. Con suma claridad la joven acotó que “la guerra que tuvo lugar en el año 1982 es uno de los más claros reflejos de aquella realidad. Miles de militares, en su mayoría jóvenes y poco experimentados fueron enviados a las Islas Malvinas con el pretexto de luchar en pos de la patria y la real intención de extender un poco más el gobierno de facto. No importó si tenían el entrenamiento adecuado, si tenían las herramientas necesarias para la supervivencia en un clima y situación tan hostil, y sobre todo, si no peleaban por una causa ya perdida de antemano”.

Lara Fachino recorrió el camino de la agudeza a la hora del análisis, “hoy sabemos que el fin de la guerra de Malvinas no era más que estirar la dura agonía de un gobierno de facto. Hoy lo sabemos, parece que el pueblo en ese entonces no se daba cuenta que el mismo gobierno que estaba empezando a repudiar, era el que apoyó cuando se declaró la guerra. Para ese gobierno la única salida para seguir en pie era teniendo el pueblo a favor o teniéndolo entretenido en algo como un Mundial ganado (el de 1978). Como el efecto del Mundial había pasado, no tuvo mejor idea de comenzar una guerra contra uno de los líderes mundiales”.

“Por medio de presiones a la prensa, como embargos a sueldos y la pérdida del cargo, logró engañar al pueblo que el 30 de marzo reclamaba la democracia en la plaza y tres días después demostraba su apoyo a partir de un efímero nacionalismo creado para la ocasión, alimentado con frases como "estamos ganando" y "que venga el principito", disimulaba algo que para muchos era obvio, Malvinas era una guerra perdida, su gobierno se desmoronaba, el país se venía abajo”, sentenció Micaela Del Gaudio, quien introdujo una de las cuestiones menos exploradas como la actitud de los medios en los tiempos de la guerra.

Nuevamente Ana Sorín, quien con un profundo sentido de la agudeza escribió que “aquel combate que se llevó a cabo albergó más que la reivindicación nacional, más que la recuperación de nuestro territorio y de la defensa ante el Primer Mundo. Aquella guerra que en vidrieras fue vendida como una causa noble y justa fue elaborada por una innoble e injusta dictadura, por corruptos y asesinos que enviaron combatientes inexpertos a un terreno desconocido, matándolos de hambre y frío sabiendo que no volverían. Resulta irónica, por no decir amargamente cómica, la idea que éstos tenían por nacionalidad, condenaban a John Lennon por cantar en inglés, mientras estaban secretamente aliados con Estados Unidos y entregaban a la soberanía extranjera el manejo de nuestra economía. La guerra de las Islas Malvinas fue tan sólo un recurso para perpetuarse en el poder”.

Los chicos de la guerra y la causa Malvinas

“Embebida en un mar de confusión, patriotismo, inconciencia y miedo, la Argentina se embarcó en una guerra de la que más de mil hermanos regresaron heridos y 650 jamás volvieron a pisar sus hogares. Tras 74 días, en los que ingenuo e incomunicado con el exterior, el pueblo argentino creyó posible la victoria de una guerra perdida, desde el momento de su concepción, se hizo inexorable el fin de la misma. El 14 de junio (de 1982), día en que se dio fin a la masacre, se sentenció también el fin del último gobierno de facto que hubiera de pisar suelo argentino”, afirmó Joaquín Túñez.

El alumno de quinto año, Pablo Lavandeira Starópoli, se encargó de profundizar en los verdaderos actores de la guerra, “se enviaron al campo de batalla a las entonces clases 1961, 62 y 63, éstos últimos todavía sin haber terminado la instrucción militar. Si sacamos cuentas nos van a dar que eran jóvenes de entre 21 y 18 años. No estaban preparados para soportar el constante frío del sur, ni el terreno árido y de piedras. No estaban preparados para mantener un combate contra una potencia militar. Es así que, además de sufrir todo lo que iban a sufrir, tuvieron que soportar la falta de equipamiento (municiones, armas, capas y botas para la lluvia y el frío, y un montón de cosas más) y la alimentación escasa”.

Siguiendo el mismo tenor, el estudiante se interrogó, “¿cómo, por poner un ejemplo, un chico correntino de 18 años, sin instrucción necesaria, ni equipamiento, ni comida, podía soportar eso? Honestamente, no lo sé. Creo que era más amor a la patria y falsas promesas de gloria, provenientes de superiores, lo que hizo que mientras que pudieran estos chicos que en el 78 juntaron figuritas del Mundial, dieran la vida en la guerra. La rendición no fue mucho peso, pero fue demasiado para lo que se podía esperar. 74 días, ese fue el lapso de tiempo de esta dura guerra. Los que regresaron, a la luz de la luna y sin las cámaras de los medios tuvieron y tienen que soportar aún la falta de reconocimiento adecuado acorde a lo que hicieron”.

Pablo Lavandeira introdujo en su relato una cuestión poco explorada hasta el presente, la de quienes combatieron en la guerra, “no sólo los que estuvieron en combate son ex combatientes, todo aquel que estuvo dentro del teatro de operaciones, porque el vivir en alerta roja durante 74 días, en constantes maniobras y con el miedo a que un misil acabe con tu vida. Fue lo que tuvieron que soportar, por ejemplo, en Comandante Piedrabuena o en Puerto Belgrano. Y todos estos no son considerados ex combatientes”.

Su compañero de división, Maximiliano Vadell Cosin, propuso una clara división entre héroes y los otros. “La conclusión más importante que yo hago es que hay que dividir Malvinas en dos. Unos fueron aquellos soldados que fueron a Malvinas sin hacer casi entrenamiento y sin carrera militar. Fueron aquellos que estuvieron indefensos ante un ejército superior en un terreno austero y árido, con poca comida, con poco abrigo, intentando quizás convencerse de que luchaban por la patria, de que cumplían el sueño de un país. Fueron soldados que quisieron ser valientes. Quizás, y ésta es una apreciación muy personal, los más afortunados fueron aquellos que murieron como héroes, que lograron ser valientes y morir dignamente defendiendo el honor de un país que era el suyo. Hubo otros, los menos afortunados, que volvieron, sin alguna de sus extremidades y que ahora están condenados a pedir plata en el tren a personas que ya los han olvidado”.

En esa misma línea prosiguió el intempestivo estudiante, “otra Malvinas es la de los superiores, de aquellos jóvenes -no todos, hay algunos rescatables como el ex coronel Balsa-. Y hay algunos que no tiraron ni un solo tiro y sólo fueron a rendirse como Astiz y de la Junta Militar que comandaba la guerra. Junta que fue a una guerra sin planearla y cuando la perdieron, primero escondieron a los soldados en los cuarteles, y luego, los expulsaron a la calle sin nada de ayuda”.

A modo de síntesis

En el cierre de la exposición, cuatro reflexiones finales como conclusión de una labor colectiva planificada desde el Taller de Periodismo del Colegio Nº19. Primero Micaela Del Gaudio, “finalmente Malvinas sigue siendo una inconciencia de Galtieri que le costó la vida a más de 600 personas, cuyas secuelas en los sobrevivientes nos muestran al día de hoy el olvido por haber sido derrotados. En estos 25 años, Malvinas sigue siendo la vergüenza de una guerra absurda”.

Damián González aportó su cierre, “hoy, 2 de abril del año 2007, no dejamos de recordar a todos aquellos que hoy descansan en esas tierras tan lejanas y que pelearon con el convencimiento de una causa justa”. Pablo Lavandeira cerró su labor así, “muchos de los que regresaron quedaron lisiados de por vida y siguen esperando un subsidio del Estado. Otros regresaron con problemas psiquiátricos y decidieron quitarse la vida. Todo, pero todo aquel que regresó de Malvinas no fue más la misma persona. Hoy, 25 años después, queremos recordar este hecho como una tragedia más en Argentina. Una tragedia que se llevó 700 almas entre los ahora y siempre héroes argentinos, y los soldados ingleses. Una tragedia que tiene que servir para aprender de los errores, una tragedia que nunca más se tiene que repetir”.

Lucía Singh, a modo de epílogo, manifestó lo suyo. “Fue una etapa realmente oscura en la historia, pero no por eso hay que dejarla a un lado. El olvido de la guerra de Malvinas sería como darles la espalda a aquellos valientes jóvenes que estuvieron en el frente de batalla, además de los derechos que nos corresponden sobre esas tierras, y eso no sería justo. Hoy nos encontramos ya a veinticinco años de esta guerra. Veinticinco años y sin embargo, todavía quedan situaciones pendientes que atender. Por empezar, los sobrevivientes de la guerra siguen sufriendo la misma injusta indiferencia. ¿Será porque perdimos? Y además, hoy en día, muchos militares con poder están involucrados en hechos de violación de los Derechos Humanos, ocurridos en la guerra, y aún hay miedo de romper el silencio. Por todo esto, no nos permitamos olvidar lo sucedido. No nos permitamos olvidar nuestra historia. No nos permitamos ser injustos. Y no nos permitamos olvidar que las islas son argentinas y que debemos hacer valer nuestros derechos, siempre dentro de límites pacíficos”.

Los responsables de la guerra pretendieron entrar en la historia como si nada hubiera ocurrido en la Argentina de ese entonces, tal vez, creían que los desaparecidos, la censura, las demandas populares de "paz, pan y trabajo" pasarían a ser parte del olvido. Ellos no aprendieron del pasado y la historia se los devoró”.

Claudio Morales*

*Periodista. Corresponsal, Colaborador y Productor Periodístico de medios de comunicación argentinos y del exterior. Director fundador del Grupo Pasteur, primer colectivo multimedia cultural-educativo juvenil de la Argentina.

Diputado La Porta: un doloroso adios

Como informáramos, la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires aprobó la declaración 119/2006, tendiente a “Declarar de Interés Cultural a Ecos 19, para toda la Ciudad”, según un proyecto presentado por el fallecido legislador socialista Norberto La Porta en la comisión de Comunicación Social.

No podemos dejar de expresar la gratitud del colectivo juvenil para con el legislador, cuyo deceso significó una gran pérdida para los ámbitos de la cultura y la comunicación de la Ciudad. Una personalidad del campo de la política que dignificó el quehacer legislativo porteño con su labor cotidiana, su pensamiento, su prédica en pos de la honestidad y la honradez en la función pública.

Por ello, que el legislador Norberto La Porta se interesara en este proyecto editorial, cobijándolo con un nombramiento legislativo ciudadano de tal envergadura, nos enorgullece por el significado de tamaña distinción en la Ciudad, a la vez que nos motiva a redoblar los esfuerzos para la práctica de un periodismo alejado de los mezquinos intereses de todo tipo y del insano espíritu corporativo que campea en la profesión.

Creemos que esta mención nos lleva a reforzar la labor dentro de un profundo espíritu de sentido ético. Sin ataduras y con la convicción de aportar un granito de arena en la construcción de una sociedad más justa, libre e igualitaria, en el marco de la democracia y las instituciones de la República.

Emotiva reflexión de los alumnos del Colegio 19 frente al terror, la muerte y el genocidio de la última dictadura militar: ¡Nunca Más!

24 DE MARZO Y UN NUEVO ANIVERSARIO DEL GOLPE DE 1976

Convocados por el Taller de Periodismo escolar, adolescentes de diferentes edades se animaron a pensar sobre los alcances del último golpe de Estado y las terribles secuelas que dejó en la sociedad argentina. La importancia de la memoria para el recuerdo de un hecho que no puede volver a repetirse, fue el centro de todos los pensamientos. Los jóvenes coincidieron en su condena contra el genocidio y el terrorismo estatal. Un texto para pensar.

31 años ya, parece tanto tiempo. 31 años del comunicado número 1, de ese momento nefasto para la historia de este país. Se venía palpitando a partir de la muerte de Perón y la asunción de Isabel Martínez el país ya no fue el mismo, y el 24 de marzo de 1976 terminó de estallar esa bomba”, así se expresó el joven Pablo Lavandeira, estudiante de 4º año del Colegio Nº19 “Luis Pasteur”, en el marco de una labor de análisis y reflexión acerca de la pesada significación de un período negro de la historia contemporánea de los argentinos, como fue el golpe militar del 24 de marzo de 1976 y su secuela de violencia, terror y muerte en la nación.

“Este año se cumple el 31 aniversario del último golpe de Estado, realizado el 24 de marzo de 1976, en donde las Fuerzas Armadas tomaron el poder por vías no constitucionales con la excusa de imponer el orden en una Argentina descontrolada y subversiva. Con este fin las juntas militares que presidieron al país a lo largo de 7 penosos años de constante quiebre de las garantías constitucionales y los derechos humanos, se embarcaron en la etapa más oscura de la historia argentina”, pensaba en voz alta y dejaba su registro en el papel el locuaz Joaquín Túñez, alumno de 5º año y presidente del Centro de Estudiantes del bachillerato de Villa Devoto.

Al igual que su compañera en el Taller de Periodismo colegial y ex alumna de la institución, Lucía Singh, el recuerdo de una fecha muy especial, “el 24 de marzo es una fecha que nos traslada al año 1976, cuando tuvo lugar el último golpe de Estado y comenzó la dictadura militar. Terrible dictadura que se caracterizó por realizar secuestros, torturas, asesinatos y apropiación ilegítima de bebés, hechos que obviamente violaron los derechos humanos. Esta planificación desde el poder, define que fue un terrorismo de Estado”.

“Con la asunción de la Junta encabezada por Videla, Massera y Agosti, comenzó lo que fueron hasta 1983, años en que la música, el arte, el cine, el teatro, el deporte, la ciencia y todo aquello que no era bueno”para que la sociedad pensara, progresara o simplemente todo lo que no le gustaba al gobierno sufrió su mayor censura”, remarcó con particular énfasis el inquieto Pablo Lavandeira. Julián Jamardo, de 5º año, eligió el camino de las contradicciones para mostrar su amargura ante un nuevo aniversario de aquellos años de plomo, “en nuestro país fue de esta manera, si bien muchos de nosotros fuimos víctimas de este desastre, fuimos culpables en un principio al permitirlo, al salir a aplaudirlo a la calle; en esa época, Jorge Luis Borges elogiaba a Pinochet, cenaba con Videla y decía que la democracia era como la peste bubónica. Es sorprendente de quien proviene el pensamiento, pero lo más sorprendente es que todavía siga vigente”.

Las consecuencias del golpe del 24 de marzo

Maximiliano Vadell Cosin reconoció que “lo que nos dejó para mal el golpe militar ya, más o menos, lo sabemos todos. Los desaparecidos. Madres y Abuelas que aún hoy buscan desesperadas a sus hijos y nietos, o mejor dicho, a los cadáveres de sus hijos y a sus nietos que están pero que no lo saben. Nietos que ahora son los nietos de madres de militares represores que los tomaron como botín de la masacre”. Con un certero análisis sobre la intervención de la dictadura en el plano económico enfatizó que “no hizo más que acabar con todo el proceso de igualdad social y económica que se había logrado entre ricos y pobres, y todo un proceso de modernización del aparato industrial; es decir, el comienzo del cambio del modelo económico agroexportador por el modelo industrializado impulsado por el peronismo y algunos radicales. El tremendo endeudamiento del país a través del pedido de préstamos -fundamentalmente al FMI-, que obviamente no se utilizaron para mejorar el país sino que para mejorar los bolsillos de los gobernantes”.

En la misma sintonía, el inquieto Joaquín Túñez centró su explicación en “la profundidad que alcanzó, a nivel económico, con un proyecto neoliberal de sistema que se propuso terminar con la inflación, pero sólo logró quintuplicar la deuda externa, destruir nuestra industria y perpetuarnos en el modelo que más convenía a los amigos del Norte”. Y prosiguió que “en lo político, con la supresión, censura y aniquilación en el sentido más literal de toda suerte de oposición y/o ideología, que atentara contra el modelo golpista; sus consecuencias se encuentran reflejadas en las conductas actuales producto de las secuelas del no te metás, algo habrá hecho y la política como mala palabra. En lo social, logró imponer la premisa de silencio es salud en su profundo significado derrumbando así el crecimiento cultural y educativo de varias generaciones con el fin de implementar este nefasto modelo de país”.

El presidente del centro estudiantil del ex Nacional 19 volvió a conectar la violación de los derechos humanos en tiempos de la dictadura y el plan económico de los militares golpistas, “como herramienta para la implementación de estas políticas, se estatizó y masificó dado que ya se venía produciendo en democracia a manos de la Triple A, la desaparición forzada de personas. Instrumento por el cual se encargaron de eliminar a toda una generación de periodistas, estudiantes, obreros, abogados, políticos y muchos otros que claramente no cuadraban en los ejes trazados y, sin los cuales, los militares buscaron perpetuarse en el poder y aplicar sus ideas”.

“Nos quitaron a la juventud, nos quitaron a nuestros pensadores, callaron sus palabras, sus pensamientos creyendo que con eso bastaría, pero no se dieron cuenta que no era suficiente que la memoria de los que seguían luchando no era fácil de callar y el dolor de la pérdida lo hacía aún más fuerte”, manifestó Micaela Del Gaudio, de 15 años. Con el mismo tenor, Lucía Singh trazó una síntesis sobre lo que dejó la última dictadura según su óptica personal, “un saldo muy negativo: 30.000 desaparecidos; una situación económica peor que la de los años anteriores al golpe, y una sociedad atrasada, destruida y dividida, ya que se infundió el terror, al tiempo que se convirtió en costumbre vivir con miedo”.

Pablo Lavandeira amplió las dos definiciones aportadas por sus compañeras en el terreno de los crímenes de lesa humanidad cometidos en esa época oscura, “misteriosamente, la gente empezó a desaparecer, apareciendo muertos algunos o simplemente quedando desaparecidos hasta nuestros días. Estudiantes que iban a villas a enseñar a los más necesitados, participantes de centros de estudiantes o partidos políticos, escritores, madres, padres, hijos, futuras madres -éstas últimas dando a luz a hijos que nunca verían, que serían entregados a familias postizas-”. Agregó, “lentamente en Buenos Aires empezaron a aparecer señoras, se decían madres de los desaparecidos, abuelas de esos nietos. Ellas encabezaron una lucha que sigue hasta nuestros días buscando a sus hijos, a sus nietos. Pasaron los años, cada vez más crecían los desaparecidos, los problemas económicos y, también, el malestar social”.

Pero, una profunda investigación encabezada por Micaela Del Gaudio sirvió para sacar a la luz el rostro más perverso del régimen militar que se adueñó de las almas y mentes de los argentinos entre 1976 y 1983. Los campos de las artes, la cultura y la comunicación sufrieron como pocos el embate de la mano criminal de quienes se convirtieron en amos y señores de una sociedad que poco pudo hacer para enfrentar el oscurantismo. “Una muestra de lo que sucedía a aquellos que seguían publicando de la buena literatura es la quema de libros que debió afrontar el CEAL (Centro Editor de América Latina), en junio de 1980. Algunos escritores optaron por el exilio, desde donde expusieron públicamente la situación de aquella época. Es el caso de Saer o Manzini. Otros siguieron en el país sobreviviendo, y a pesar de los riesgos que implicaba, mostraron las consecuencias del gobierno militar como Rodolfo Walsh, quien al cumplirse un año de la llegada de los militares al poder hizo pública su famosa Carta a la Junta Militar donde denunciaba 15.000 desaparecidos, 10.000 presos políticos y 4.000 muertos. Al día siguiente desapareció”.

Un legado de huellas profundas

Una vez más, Micaela Del Gaudio, una adolescente preocupada y angustiada por el dolor de un pasado de tinieblas y muerte, dejó una contundente definición con un texto de honda significación, “31 años de lucha incansable, 31 años pidiendo justicia por los que ya no están, los que no aparecen y los niños que les quitaron. Son las abuelas, son las madres, son todos aquellos que en 31 años nunca dejaron de luchar. En la dictadura, en la democracia con la marcha o con el pensamiento. Están los que los apoyaron y los que no pero no dejaron de reclamar memoria, verdad y justicia”.

Al igual que su compañera, Priscilla Dionisi, una alumna de 4º año no dejó lugar para la duda a la hora de exponer su punto de vista, “Cada vez que me pongo a reflexionar sobre lo que pasó ese 24 de marzo de hace tres décadas atrás, algunas dudas típicas se me vienen a la mente como si fue sólo culpa de quienes se impusieron al gobierno, o que también gracias a parte del mismo pueblo. Y si también ese pueblo pensó en algún momento que ese gobierno de facto no iba ser para nada democrático, y que ni tenía siquiera como objetivo cambiar las ideas de la población con palabras. La verdad es que no puedo asegurar nada, lo único que puedo decir es que sucedió y que mucha gente nunca va a volver a ser la misma, ya sea por el miedo que quedó en la mayoría o porque nuestras edades como ciudadanos cambiaron. Lo único que anhelo es que después de tantos años de lucha por justicia, formemos un país mejor”.

Su amiga y compañera, Daniela Rubaldo Tarrab acotó en unas cortas líneas, “recordar, hacer memoria, tener a mano el pasado para analizarlo detenidamente. Pero, ¿cómo recordar algo que no vivimos? Mi generación no tiene recuerdos vivos sobre esa nefasta época, no vivimos la aniquilación de una generación casi completa. Entonces, nos queda escuchar a los que sí vivieron esos años, informarnos, sentir cada pequeña marca con la que nos encontramos. Es nuestra responsabilidad apropiarnos de ese pasado y mantenerlo cerca nuestro en todo momento. No dejarlo morir en el olvido, sin importar la cantidad de aniversarios que se cumplan”.

Pablo Lavandeira, en su análisis, trajo a la memoria uno de los hechos más dramáticos de los tiempos de la dictadura, la guerra de las Malvinas -que en este año se cumplen 25 años de una insólita aventura de los militares en 1982-, “un general borracho inventó una guerra para intentar salvar el gobierno. El fracaso fue enorme, jóvenes muertos de frío y hambre, dieron la vida por una causa que desde su inicio era inútil. Fue el último intento por seguir con el gobierno militar. Las elecciones de 1983 devolvieron la tan necesitada democracia. Era el fin de la dictadura más sangrienta de Sudamérica, dejando más de 30.000 desaparecidos”.

Tajante, dura y enfática resultó la intervención de la ex alumna del viejo Nacional 19, Catalina Antognini, “por más que me digan que esto es una democracia y como tal hay diferencias de opiniones, éste es un tema que no admite -en forma coherente- una variedad de posturas. Esto pasó, nos pasó. Sucedió, punto”.

A modo de síntesis: la Memoria

Joaquín Túñez, en el cierre de su pensamiento, delineó una fantástica reflexión sobre el significado de la memoria, “quizás la enseñanza más importante que nos dejaron estos terribles años fue, junto con el valor de las instituciones democráticas, el de la memoria. La memoria como verbo, no sólo como el simple recuerdo de una terrible época pasada sino entender que hacer memoria es estar activos, es saber que formamos parte y eso también es una responsabilidad. No somos ciudadanos democráticos sólo poniendo un voto en una urna, debemos participar, formar parte para que nunca más un gobierno que suprima los derechos y garantías de las personas dirija nuestro país. Para que nunca más desaparezcan personas por pensar distinto, para que podamos estar orgullosos de que construimos un país con el sudor de todos y no con su sangre”.

Julián Jamardo, en su último año del secundario dejó una idea final, “aprendamos de nuestros errores y no nos tropecemos dos veces con la misma piedra, para eso sirve la memoria”. Micaela Del Gaudio, por su parte, reflexionó estableciendo una certera antítesis entre memoria y olvido, “necesitamos de la memoria para que no quede en el olvido, para que nunca más se permita esto, verdad para esclarecer todas aquellas cosas que aún no sabremos y justicia para los que no están, para sus familias, para sus amigos, justicia para el pueblo”. La joven Mariana Leibinstein también dio su aporte, “las Madres, las Abuelas y los Hijos se han ganado los apellidos Memoria, Lucha y Justicia respectivamente, al hacerle notar al terrorismo de Estado que se ha equivocado al creer que el holocausto de todos los desaparecidos quedaría en el olvido. La sociedad no ha permitido que eso suceda, y no tolerará una nueva dictadura”.

El cierre, como no podía ser de otra manera, le correspondió a Joaquín Túnez, “hoy por hoy sabemos que si bien hay muchísimas cosas que cambiar, es desde la democracia y el respeto mutuo desde donde podemos cambiarlas, sabemos que nunca será desde una dictadura. Memoria es pelear por los derechos que hoy gozamos y por todos los que aún no nos han sido reconocidos, pelear por la democracia”. Auspiciosa y saludable la tarea realizada por estudiantes secundarios del bachillerato de Villa Devoto que participan de su taller de periodismo, en una reflexión practicada con motivo de un nuevo aniversario del golpe del 24 de marzo de 1976. A 31 años de la noche más oscura de la Argentina, los jóvenes levantaron su voz para decir ¡Nunca Más!

Claudio Morales*

*Periodista. Corresponsal, Colaborador y Productor Periodístico de medios de comunicación argentinos y del exterior. Director fundador del Grupo Pasteur, primer colectivo multimedia cultural-educativo juvenil de la Argentina.

La Legislatura aprobó el proyecto del diputado La Porta que declara a Ecos 19 de Interés Cultural de la Ciudad

El 22 de agosto de 2006, en horas de la tarde, el presidente de la comisión de Cultura de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el diputado socialista Norberto La Porta, encabezó la ceremonia de entrega de una distinción al Taller de Periodismo del Colegio Nº19 “Luis Pasteur” y a su pasantía mediática conocida como Grupo Pasteur, en calidad de responsable de la edición de la publicación “Ecos 19, para toda la Ciudad”.
Dos meses antes, la Legislatura porteña había aprobado la declaración 119/2006, impulsada por La Porta en la comisión de Comunicación, con el fin de "Declarar de Interés Cultural a Ecos 19, para toda la Ciudad". En el Salón San Martín, ante una nutrida concurrencia de alumnos, ex alumnos, docentes y familiares del colectivo estudiantil de Villa Devoto, el veterano diputado socialista entregó el diploma al director del proyecto acompañado por la plana mayor del Grupo Pasteur. Previamente, habían pronunciado unas palabras Joaquín Túñez y Diego Sívori, en nombre de los estudiantes y ex alumnos; Claudio Morales, docente coordinador del taller colegial; Margarita Ramil, vicerrectora del Colegio 19. El evento cerró con un emotivo discurso del legislador La Porta, quien exhortó a los jóvenes a mantener viva la llama de la ética periodística.

El tema de la niñez en apuros, eje central del número 6 de Ecos 19

Es el número 6 de "Ecos 19, para toda la Ciudad", la publicación joven que está dirigida al conjunto de la comunidad realizada por el Grupo Pasteur.
No resulta nada sencillo llevar adelante una publicación que no persigue interés comercial ni de lucro alguno, que sólo se mantiene mediante los avisos publicitarios que los integrantes del colectivo juvenil deben buscar, no siempre con el éxito esperado. Y, aún así, el proyecto sigue creciendo con la aparición de un suplemento educativo llamado Altavoz que es supervisado por el Taller de Periodismo.
Así, pasamos de 8 a 16 páginas, algo que implica un enorme esfuerzo. De esta manera, en las páginas de esta novel publicación estudiantil los lectores pueden encontrar variada información sobre el quehacer institucional del tradicional colegio público del barrio, como también, notas e investigaciones vinculadas a temáticas y cuestiones inherentes al campo de la educación en nuestra sociedad. Para nosotros es todo un desafío el hecho de contar con información proveniente de otras experiencias educativas de la zona. De este modo, ya no sólo duplicamos la circulación de ejemplares de Ecos 19 al llegar a los 5.000 ejemplares, sino que ahora multiplicamos la cantidad de páginas de 8 a 16, lo que nos permite ofrecer un producto de mayor calidad y dirigido a un mayor número de lectores.

Ecos 19: una edición especial en conmemoración con los 30 años del golpe de 1976

Es el número 5 de “Ecos 19, para toda la Ciudad”, una publicación cuya dirección corresponde al Grupo Pasteur, el multimedio cultural-educativo juvenil, surgido desde el colectivo del Taller de Periodismo del Colegio Nº19 "Luis Pasteur", del barrio capitalino de Villa Devoto. Esta edición está enteramente dedicada a la conmemoración reflexiva de los 30 años del golpe de Estado de 1976, cuyo saldo más dramático son los 30.000 detenidos-desaparecidos. Con una tapa cuyo arte y diseño corresponde a Rodolfo Viale, quien integra el grupo como ex alumno del viejo Nacional 19, y se encuentra en cursada del tramo final de la carrera de diseño en la UBA.

La dirección del grupo decide incrementar la cantidad de ejemplares impresos, de 3.000 a 5.000, siempre manteniendo el concepto de distribución gratuita. Se mantiene el número de páginas por ejemplar en 8.
Frente al éxito que encontramos con el número anterior que casi agotamos en su salida, un aumento de la tirada implica nuevos pasos a seguir. De hecho, también se hace imprescindible un mayor esfuerzo a la hora de la búsqueda de nuevos anunciantes, con el fin de reordenar las cuentas y posibilitar que el proyecto camine con la menor cantidad de obstáculos posibles.
Antes de la impresión de la revista, una noticia llena de orgullo y emoción al equipo editorial: la declaración de interés cultural de la Ciudad a Ecos 19. No podía llegar en mejor momento, precisamente, en un número dedicado a explorar en las causas y las consecuencias de una dictadura militar que dejará para siempre marcas y desapariciones en la sociedad argentina.
Presentamos el número 5. Creemos que vale la pena intentar el esfuerzo que significa el lanzamiento de una revista. Este es un punto de partida que pretendemos construir entre todo el colectivo de jóvenes que participan del proyecto editorial conjunto del Taller de Periodismo del Colegio N°19 y del Grupo Pasteur. Aguardamos sus comentarios y sugerencias para hacer de esta realización mediática la tribuna de un periodismo comprometido con la verdad, desde Villa Devoto para la Ciudad.

Ecos 19: la publicación del Grupo Pasteur salió a la calle tras 7 años de ausencia

En sus pantallas el número 4 de “Ecos 19, para toda la Ciudad”, una publicación joven que está dirigida al conjunto de la comunidad, correspondiente a septiembre de 2005. Se trata de una producción gráfica realizada conjuntamente por el Taller de Periodismo del Colegio N°19 “Luis Pasteur” del barrio capitalino de Villa Devoto y el Grupo Pasteur, el multimedio cultural-educativo juvenil, surgido desde el colectivo del taller colegial a modo de pasantía diseñada para los alumnos egresados de la institución de la Ciudad de Buenos Aires -capital federal de la República Argentina-.

La dirección del grupo resuelve apostar por el cambio e iniciar una nueva etapa con la reedición de nuestra revista tras una ausencia de 7 años en los hogares de una amplia zona del noroeste de la ciudad. Vuelve a la calle Ecos 19 con toda la fuerza y la vitalidad de este nuevo ciclo. Esta edición comprende una tirada de 3.000 ejemplares de distribución gratuita en los barrios de Villa Devoto, Villa del Parque, Villa Pueyrredón, Villa Real, Versailles, Monte Castro, Floresta y La Paternal. Además, en las localidades de Sáenz Peña, Santos Lugares, José Ingenieros, Ciudadela y Caseros, en el partido de Tres de Febrero.

El grupo editor pretende que la revista impresa en formato tabloide se convierta en la lectura compartida de abuelos, padres e hijos, y para ello trabajamos con un diseño ágil y ameno. Las ocho páginas presentan una tipografía facilitadora de su lectura y un concepto de periodismo ético y cuestionador de la realidad con la más absoluta independencia editorial, Ecos 19 se convierte en la oferta editorial que requiere un amplio sector de la ciudad de Buenos Aires, la región noroeste.

La estructura informativa comprende una selección de noticias, crónicas, reportajes e investigaciones producidas por los jóvenes periodistas que abarcan diferentes temáticas de la actualidad nacional e internacional. Partimos desde el barrio de Villa Devoto pero miramos hacia el conjunto de la comunidad, nuestro horizonte está centrado en la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires: la región noroeste. Así, un grupo de corresponsales y colaboradores lleva a la redacción de la publicación la información necesaria para su publicación, mientras que los jefes de las diferentes secciones agendan la información más confiable y objetiva de las fuentes informativas suscriptas, medios escritos de circulación local, nacional e internacional y el amplio material recibido desde la red Internet para el tratamiento periodístico de los reporteros escolares.

La dirección de la revista coordina las tareas periodísticas de los jóvenes reporteros de Ecos 19, que forma parte de las realizaciones del multimedio Grupo Pasteur, que produce múltiples trabajos en el formato radiofónico (Radio Pasteur), la producción de una revista electrónica (Ecos Digital) y la edición de un boletín informativo a través de la red Internet mediante el correo electrónico (Ecos Pasteur), además de la publicación gráfica «Ecos 19, para toda la Ciudad». Se trata de un producto mediático pluralista enmarcado en la seriedad y ética periodística, la defensa de los derechos humanos y el derecho a la libre información de todos los ciudadanos por encima de toda medida o actitud restrictiva.

Somos concientes de los obstáculos económicos de la actualidad, la carencia de fondos propios y de las dificultades que encierran la planificación, el diseño y la puesta en marcha de un proyecto cultural-educativo juvenil que requiere de los medios necesarios para su supervivencia y que está cimentado en el fortalecimiento de los lazos de comunicación y solidaridad entre todos los pueblos en tiempos de crisis de valores, de carencias de ideales y un acentuado individualismo que privilegia lo personal por encima de lo comunitario. Por ello, el apoyo sostenido de pequeños empresarios y comerciantes bajo la forma de avisos publicitarios contratados en la revista posibilita la concreción de este viejo y postergado sueño editorial, sin costo alguno para sus lectores.

De esa manera se posibilita el resurgimiento de este archivado proyecto editorial de índole cultural-educativo juvenil que recoge la posta de los iniciadores de esta historia: Fernando Lagares, Alejandro Do Carmo Norte, Ramiro Villani y Emiliano Carbonell. Hoy con nuevos actores, pero siempre con el mismo espíritu.